A pesar de que todo lo que siente un adolescente ya sea conocido, para uno es un mundo nuevo. Primer amor, secundaria, los amigos, entre otras cosas que van pasando en esta época. "Es una etapa hermosa", dicen. Debe ser porque los que te lo dicen tienen más de treinta años y quieren volver el tiempo atrás.
La palabra "adolescente" viene de "adolecer", es un periodo de cambios físicos y mentales, pero lo biológico por hoy no me interesa. O sea, vivimos en duelo, descubriendo quiénes somos y lo que queremos de nuestra vida. Y sí, duele, este proceso no es fácil. Y menos mal que no lo es, porque sino sería aburrido. A todos nos gustaría tener un manual de instrucciones para saber qué hacer en cada situación que se nos aparece, pero creo que descubrirlas por uno mismo es el sentido de la vida. Por lo tanto, debe doler.
El dolor es malinterpretado. No sólo es físico, también puede ser psicológico. Los cambios que van surgiendo a nuestro alrededor nos transforman, ya sea para bien o para mal. Se parecen virtudes, defectos, cosas que nos gustan, otras que nos desagradan, miedos. Miedos, qué palabra. ¿A qué se le puede tener miedo en esta edad? Nos sentimos poderosos y capaces de todo, pero ¿y el miedo cuándo aparece? Lectores, personalmente, le tengo temor a vivir, al cambio.
Voy a serles sincera: no quiero crecer. No quiero terminar una etapa y empezar otra de manera tan apresurada. Siento que tengo que aprender más cosas antes de convertirme en "adulta", soy demasiado chica aún. No estoy segura que si lo que quiero es lo que realmente deseo. Aún no me entiendo a mí misma, no sé quién soy. Cuando pienso en que pronto estaré en una facultad llena de personas de mi edad o más grandes, me da terror. Tengo miedo en fracasar en lo que quiero, si es lo correcto o no para mí. No estoy segura de mí misma, ni de mis sentimientos ni mi personalidad. Es por eso que envidio (no de manera odiosa) a las personas que ya están seguras de sí. ¿Cómo hacen para saberlo?¿Cómo lo lograron?¿Es tan difícil encontrar quién eres en ti mismo?