Me pides que me abra, que no sea reticente. Bien, seré sincera y directa: me encantas. Me resulta complicado expresar lo que siento, no porque no quiera, sino porque lamentablemente soy así. Yo creo que mi subconsciente me lo impide. Me encantaría decirte todo lo que tengo en mi mente. Escribiendo me expreso mejor...
Estoy asustada, no voy a mentirte. Si bien mis experiencias en el pasado me han marcado y me han hecho más fuerte, también me han convertido en una persona muy desconfiada. Esto explica mi actitud "a la defensiva", no quiero salir lastimada, mi corazón no lo resistiría. Por lo tanto, soy cautelosa, más fría, trato de ser racional. Pero juro que en realidad, por dentro, si llegas a conocerme y ganarte mi confianza, soy lo que en realidad buscas. También es una mezcla con orgullo, lamentablemente tengo la estúpida idea de que mostrar los sentimientos es signo de debilidad emocional. Creeme, siento mucho más de lo que pensas, sólo que no lo muestro. Y quiero liberarme de ese miedo.
Te pido paciencia. Prometo que esta situación, o estado, como quieras llamarlo, es temporal. No puedo darte todo lo que tengo en un día, sólo necesito un poco de tiempo y que me demuestres que puedo confiar en ti. No es un desafío o prueba, pero, después de tantas cosas que me pasaron, necesito hechos y no palabras para confiar. Las palabras se las lleva el viento, por ahora. Sé que es complicado... Por favor, no te rindas tan rápido, prometo que te daré todo a su debido tiempo. Así funciona mi corazón...
Cuando finalmente logres ganar mi confianza, no te vas a arrepentir. No quiero alardear ni ser creída, pero creo que soy lo que buscas. Mi forma de querer a alguien es indescriptible, poca gente la entiende. Es incondicional, profunda, leal; me ciego completamente, daría todo por esa persona. Nadie se arriesgó lo suficiente conmigo para aguantar esa forma de querer. Por eso mi miedo, tan así es mi forma de amar, que ante la decepción o desilusión me derrumbo, caigo en mil pedazos. Y no quiero que me pase otra vez. Así que si te ganas mi confianza, por favor no me falles.
Ahora, ¿quieres saber qué siento? Bien, como dije, me encantas. Me pongo nerviosa cuando te veo, y actúo como idiota. No es incomodidad, son "lindos" nervios. Me mueves el piso, para ser concreta. Eres diferente, lo sé, y eso me encanta de ti. Sé que vales la pena, y voy a arriesgar mi corazón. Me la voy a jugar. Ya no me importa que me digan lo contrario, quien sea, yo quiero y elijo estar contigo. Me gustas lo suficiente para jugármerla. Creo que puedo hacerte tan bien como tú a mí, creo que puedo hacerte feliz. No, mejor dicho, yo te voy a hacer feliz.
En fin, como verás, ya no puedo seguir siendo racional y fría. Los sentimientos me desbordan, ya no puedo reprimirme más, y tampoco quiero. ¿Sentís lo mismo? ¿Me estás siendo sincero? ¿Estás exagerando? Por favor, no me mientas. Necesito que lo seas, que me digas qué esperas de mí. Demuéstramelo, lamentablemente es la única forma en la que puedo creerte. No por ti, sino por mí.
Claramente, esto es un fragmento de lo que siento. Es un merengue mental. El tiempo pasa rápido, las oportunidades se van, y no puedo detenerme a pensar en nada. Si pienso, huyo de ti. Si no pienso, me dejo llevar. Y si me besas, no puedo pensar, me obnubilas...
¿Qué me estás haciendo?
viernes, enero 27
viernes, enero 13
Life goes on.
Querida amiga:
Todo lo que diga en este momento tan difícil
será en vano, aunque sea la verdad. Te han roto el corazón, por primera vez, y
lo lamento tanto. Te abracé, y no pude evitar esa sensación de tristeza y
decepción que una vez me invadió. Eras un reflejo de mi yo del pasado. Sigo sin
encontrar palabras para consolarte y sacarte ese dolor. Realmente no existen
las palabras justas, sólo algunas
verdades basadas en mi poca experiencia. Somos jóvenes, por lo tanto mucho no
sabemos. Estamos aprendiendo a vivir… Así que, ¿qué decirte?
La vida sigue. Ahora es el fin del mundo,
estás en shock, estás perdida, y lo entiendo. Será así un tiempo, incluso a
veces te cueste respirar. Pero con o sin él, la vida sigue. Es una verdad:
naciste sin él y morirás sin él. Tu vida depende de vos, exclusivamente. Tenés
que entender que la felicidad está dentro tuyo, no necesitás a otra persona. Amarte,
cuidarte, conocerte, eso hay que aprender, y ser feliz con uno mismo, para así en
el futuro podrás hacer lo mismo con otra persona. Ahora ves un abismo, todo
oscuro, pero mañana es otro día y saldrá el sol. Todo estará bien.
No entendes por qué pasó esto. Y dejame decirte
que nunca lo vas a entender, por más que le des miles de vueltas. “A veces
somos el cuchillo, y otras la herida”, y es cierto. Hay que aceptar que nadie
está obligado a querer a otra persona, el amor no se puede forzar. Pasa o no pasa,
tan simple y complicado como eso. Parece un cliché, pero es otra gran verdad. A
veces te eligen y vos no, a veces vos elegís y el otro no. Y ese desencuentro
duele, claro que sí; pero el cariño jamás será amor. Yo creo que cuando ambas personas se escogen,
entre tantas, amerita ser llamado magia, más que amor; es difícil ponerse de
acuerdo para amar realmente. Dos personas, se elijan o no, merecen ser felices,
no forzarse a sentir algo que no sucede. Algunas lo saben tarde, otras a tiempo.
Siempre al final, aparece una persona que nos corresponde y es la indicada.
Seguramente, por un tiempo, le tengas rencor.
Y es comprensible. Pero le agradecerás más adelante, creeme. Él quiere ser
feliz, y también quiere que vos lo seas, aunque lamentablemente no sea juntos.
La vida te hace un favor… Así que te
recomiendo que no odies al amor, jamás se sufre por amor, porque la
desilusión es lo que provoca dolor. Seguí confiando, amando, intentando,
yendo con cuidado.
No hay mal que por bien no venga. Creeme, lo
mejor está por venir. Ahora sentís que tu vida se viene abajo, pero tocar fondo
sirve para elevarse aún más alto. No merecés sufrir, claro que no. La vida
siempre te pondrá a prueba una y otra vez, esto te hará más fuerte, más sabia,
más cuidadosa, para la próxima (porque lamento decirte que no será la primera y única vez que te rompan el corazón). Y con el tiempo vas a descubrir que él no
era el indicado. Vas a vivir, y te vas a reír de esto. Por algo pasan las
cosas, y absolutamente todo pasa. Al final, está la solución. Hay que tener
paciencia y seguir adelante. No hay otra manera.
Todos puros clichés, y todos ciertos. De nada
sirven mis humildes consejos ahora. Quiero que sepas que entiendo el dolor que
te agobia, y que estaré ahí siempre para lo que necesites. Quizás hay muchas cosas no sepa, no pueda
manejar, o me falten vivir. Y admito que sea así porque con sólo veintidós años
es imposible saberlo todo y actuar de forma madura…
Ojalá alguien hubiera dicho estas palabras en su momento. Presiento que esta carta está más dirigida a
mí que a vos…
Todo va a estar bien. Para ambas. Merecés lo
mejor, y yo también.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)